Ya, anteriormente, recibimos la revelación de la paternidad
de Dios, que nos posicionaba delante del Padre como sus hijos, esto era, Abba
Padre, que denotaba cariño y respeto hacia Dios como nuestro Papi. Además vimos
que esta revelación solo vendría a través del Espíritu Santo.
Pues esta revelación es la que nos ayudará a ser efectivos
en el mundo de la oración, ya que debemos de pedir como hijos y no como mendigos.
A través de los evangelios vemos como la oración era la
forma de vida de Jesús aquí en la
Tierra , ya que este era el punto donde Jesús tenía relación
directa con el Padre, siendo hombre. Por ello, en capitulo 11 de Lucas los
discípulos le piden que les enseñe a orar:
Lucas 11.1 “Aconteció
que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le
dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.”
Además en el evangelio de Mateo, la lectura paralela a esta,
nos cuenta que Jesús primero los enseño a como no orar para después enseñarlos
a orar:
Mateo 6.5-7 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos
aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser
vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú,
cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está
en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y
orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su
palabrería serán oídos.”
Aquí nos enseña a como no orar:
1) No orar como hipócritas.
La palabra hipócrita, en su origen, era una persona que
actuaba en una obra de teatro y que representaba un personaje temporalmente. El
actor se ponía una mascara y representaba un papel, pero cuando se bajaba del
escenario se quitaba dicha mascara y volvía a ser el mismo de siempre.
2) No orar para ser vistos y alabados por los hombres.
El orar para hacer creer a los demás que somos mas
espirituales que nadie tiene un nombre, se llama orgullo espiritual, te hace
ser engreído y te encierra en la imagen que los demás tengan de ti. El propio
Jesús los amonesta y proclama que ya tienen su paga.
3) No orar con vanas repeticiones
Dios solo quiere conocer lo que hay en tu corazón, porque
cuando usamos vanas repeticiones lo hacemos sin poner el corazón en ello, no
utilizamos la fe, y Dios solo atiende oraciones de fe.
En general, Jesús les enseño a sus discípulos a no
presentarse ante Dios como lo que no son, a no buscar el halago de los hombres,
pues no es un mérito la oración, sino una necesidad, y a no hacer vanas
repeticiones.
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