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miércoles, 9 de enero de 2013

LA ORACIÓN PERSONAL


Ya, anteriormente, recibimos la revelación de la paternidad de Dios, que nos posicionaba delante del Padre como sus hijos, esto era, Abba Padre, que denotaba cariño y respeto hacia Dios como nuestro Papi. Además vimos que esta revelación solo vendría a través del Espíritu Santo.
Pues esta revelación es la que nos ayudará a ser efectivos en el mundo de la oración, ya que debemos de pedir como hijos y no como mendigos.

A través de los evangelios vemos como la oración era la forma de vida de Jesús aquí en la Tierra, ya que este era el punto donde Jesús tenía relación directa con el Padre, siendo hombre. Por ello, en capitulo 11 de Lucas los discípulos le piden que les enseñe a orar:

Lucas 11.1 “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

Además en el evangelio de Mateo, la lectura paralela a esta, nos cuenta que Jesús primero los enseño a como no orar para después enseñarlos a orar:

Mateo 6.5-7 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.”

Aquí nos enseña a como no orar:

1) No orar como hipócritas.

La palabra hipócrita, en su origen, era una persona que actuaba en una obra de teatro y que representaba un personaje temporalmente. El actor se ponía una mascara y representaba un papel, pero cuando se bajaba del escenario se quitaba dicha mascara y volvía a ser el mismo de siempre.

2) No orar para ser vistos y alabados por los hombres.

El orar para hacer creer a los demás que somos mas espirituales que nadie tiene un nombre, se llama orgullo espiritual, te hace ser engreído y te encierra en la imagen que los demás tengan de ti. El propio Jesús los amonesta y proclama que ya tienen su paga.

3) No orar con vanas repeticiones

Dios solo quiere conocer lo que hay en tu corazón, porque cuando usamos vanas repeticiones lo hacemos sin poner el corazón en ello, no utilizamos la fe, y Dios solo atiende oraciones de fe.

En general, Jesús les enseño a sus discípulos a no presentarse ante Dios como lo que no son, a no buscar el halago de los hombres, pues no es un mérito la oración, sino una necesidad, y a no hacer vanas repeticiones.

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